martes, 4 de noviembre de 2008

JÓVENES CON ILUSIONES


Hay quien dijo hace tiempo que la juventud no es más que una enfermedad que se pasa con el tiempo, y esta frase tiene su razón de ser si contraponemos juventud a madurez, y aun así, podemos comprobar que no siempre es cierta, pues como también se dice: la juventud no está en la edad sino en el interior de cada uno, todos hemos de esforzarnos por sentirnos jóvenes, aunque los años nos digan lo contrario.De todas formas en este artículo me ceñiré a lo que propiamente llamamos juventud, las personas de 18 a 23 años, los que dentro de unos años serán los futuros líderes políticos, los nuevos catedráticos universitarios, los científicos del mañana, los nuevos cuadros directivos... o los que pasarán sin pena ni gloria, dejándose llevar por su indiferentismo y pasotismo.Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo, dadme un corazón joven y cambiaré el mundo.


Siempre se ha dicho que la juventud es el periodo de las grande ilusiones y de las esperanzas casi irrealizables (esos deseos imposibles de cumplir), quién sino los jóvenes pueden soñar en cambiar este mundo nuestro, en un mundo en el que no hay guerras, no exista el narcotráfico, desaparezcan los rencores... en fin, sea un mundo más humano. Por eso, que daño hacemos cuando llamamos a los jóvenes ilusos, cortándoles de raíz, esos proyectos que empiezan a germinar.Pero, ¿es la juventud una edad de ilusiones o, por el contrario, la juventud actual está desilusionada?.Según las informaciones que uno va recibiendo, los jóvenes españoles son cada vez más solidarios, generosos y tolerantes, y todo esto nos lleva a un número cada vez más alto de jóvenes, que se incorporan a labores de voluntariado, dedicando generosamente su tiempo (en algunos casos incluso su dinero), en las numerosas ONGs que existen en nuestro país, muchas de ellas con proyección internacional (por si interesa, la Comunidad de Madrid edita mensualmente la revista Voluntarios de Madrid, distribuyéndose gratuitamente, teléfono 900 444 555). A muchos jóvenes dedican los fines de semana, o un par de tardes a la semana a: atender niños abandonados, ancianos, niños con síndrome de Down, minorías étnicas, emigrantes, etc, les parece lo más normal del mundo. Copio dos líneas de la carta que me ha escrito Miguel, un jóven de 22 años (acabó hace 3 años FP II Informática en un colegio de Vallecas, y actualmente es Diplomado en Ciencias Empresariales), que en agosto se ha marchado a Perú, para ayudar durante un año a la formación de niños en unos poblados cerca de Cuzco: “después una semana de trabajo, los fines de semana descanso y me voy a los pueblos de los Andes, para llevarles alimentos, ropas y medicinas. En algunas ocasiones no se puede ir con el coche, así que tenemos que ir a pie o a caballo”

3 comentarios:

Yossi dijo...

me encanto tu articulo; es muy cierto lo que en el se explika ; ta bonito =D

Unknown dijo...

Interesante

Music & Technology dijo...

En realidad la juventud no tiene una edad determinada. Ya que cada uno de nosotros seguiremos siendo jovenes sea en la forma como nos expresamos,sentimos y cuando estamos rodeados de la gente que forma parte importante en nuestras vidas.